martes, 25 de enero de 2011

Ya vienen. I de II /Mi columna en Milenio/


El poder de la casta apátrida se acaba, se extingue por fin la raza de lagartijas y ratones que pensando solo en dinero han liquidado todo aquello que creen de su propiedad. Se van muriendo y patalean incluso clamando que aquellos que son sus amos ocupen tierras y ciudades para cuidarles el feudo.
La gran división forjada entre surcos y veredas se les viene ahora volcando en su contra porque si antes los más tenían una mínima oposición ridícula ahora son esos opositores los que ejercen el poder de las opiniones rebasando incluso a los medios que pecan de omisión.

El divisionismo siempre ha sido el gran factor de debacle nacional porque siempre hay visiones cortas, egoísmos amplios y envidias combativas que están llenas de miedo que se basan en espíritus enanos que solo acumulan rencor y cizaña.

Hay caciques de cámaras, partidos y hasta de las “voces sociales”, les encanta apatronar espacios, cargos o  movimientos porque así pueden comercializar derechos, oportunidades y obligaciones. Los caciques, los tlatoanis, existen por tradición milenario de pueblos agachados que “desdendenantes” de que llegaran los güeros no levantaban ni un dedo para pensar en sus derechos. En esta gran comarca se respira el mismo aire de los que no pensaban más que en obedecer. Hubo quienes no querían que les mandaran los señores del gran lago pero dentro de las aldeas ni una sola idea de libertad o democracia nació entre los maizales.

Los amos de la división son los ladinos, los que por su autoestima baja, su mediocridad, su mendicidad y poco precio se arrojan a los pies de quien les promete migajas para salir, más o menos, de sus menesterosas y patéticas existencias porque viven en la matrix que dice desde el monitor o la pantalla grande que los guapos son los güeros, que las bellas son las flacas, que los lindos son los altos y que un coche te hace ser feliz. Los ladinos han comprado las mentiras y pagan con sumisión y esclavismo la factura. Se creen menos y acaban siendo menos aplaudiendo con ánimo a quienes cantan en cerrito ajeno a toda razón el 12 de diciembre.

Los ladinos son lo más bajo de la sociedad de esta nación, son los que en cualquier ladrillo se marean y se sienten dueños del cosmos en un cargo de tres o seis años, son quienes obstaculizan el talento y venden los sueños de los mexicanos a cambio de monedas, billetes o cualquier cosa que al morir no se llevarán. Los ladinos son los traidores a su propio pueblo.

La contraparte de estas hordas de salvajes jabalíes que inundan sindicatos, partidos, escuelas, oficinas y hasta calles para defender artistuchos que hasta parecen pagados para jugar el juego del poder son los pensantes que a pesar de que no son millones son muy capaces y sobre todo astutos y audaces.

La tragedia nacional, el gobierno fallido, han comenzado a unir a los pensantes en contra de los que orquestan los grandes robos, desvíos, matanzas, despilfarro, actos de impunidad y entreguismo a los extranjeros. Twitter da cuenta de ello y en otras redes sociales se viven escaramuzas y batallas cibernéticas en donde ganan los que tienen argumentos, background, inteligencia, capacidad de comunicación y enfoque racionalista. Los primeros perdedores de los ciber debates sociales  son los hijos de todas las derechas y dioses que apestan a muerto desde hace mucho, han caído personajes de toda clase y se llenan de ira seudo empresarios que apoyan al medio ambiente mientras desbaratan montañas en todo el mundo para construir emporios y ganar dinero destruyendo ecosistemas y empobreciendo a campesinos.


sábado, 22 de enero de 2011

Réquiem por Peter Pan.


Manuel García Estrada


Esta noche nuevamente será más importante leer y ver tele, platicar tranquilamente con el corazón y tu idea de encontrar a otro para ser uno.
Te dormirás temprano porque mañana lo importante será leer temprano los diarios, hacer ejercicio, pensar.

Ya las hadas se transformaron en dulces comentarios y alegres cantos diurnos, ninguna muere pero las que eran tu compañía se quedarán en Nunca Jamás, a tu Tierra Firme sólo vendrán las sabias y maduras.

Esta mañana los berrinches te dan pena.
Los gritos caseros se van por las ventanas y en la almohada hay aspiración a despertar viendo ojos amorosos sin oler a tabaco y alcohol.

Sales de casa pensando en cómo ser más y mejor persona, dejas atrás a los que estaban cerca pero que permanecen llenándose de ideas banales, sustancias, desequilibrio.

En los atardeceres decides dejar de contestar a las campanadas de Nunca Jamás y optarás por estar con amigos, familia o solo y dejarás de preocuparte por la moda y la actualización musical de los dj. La música ahora la eliges tú y eres tú quien define tu estilo. Las pastillas y polvos mágicos sublimes se quedarán guardados en el basurero para no salir jamás.

En este anochecer recibes desde dentro de ti una noticia brutal que inunda a tu barrio, Peter Pan ha muerto.

Descanse en paz el señor de tus sufrimientos, de tus equivocaciones, de tus errores, de tus malos tiempos que aunque eran divertidos te vaciaban cada vez más. Te vestirás de negro y llorarás un poco, dormirás mucho. Mañana despertarás temprano y cansado, te asumirás renacido.

La muerte de Pan apenas da a luz a tu vida, cantarás este Réquiem muchas noches más hasta que un día la confianza te inunde, la seguridad te llene, la fuerza te de valor y finalmente te ames.

Lloran las hadas y los elfos y en tu corazón
el himno de la libertad llena tu alma.

miércoles, 19 de enero de 2011

Auch 1/Los Posmodernos (En vídeo)

Manuel García Estrada

Nacido en 1972. Córdoba. Estudios

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Tec de Monterrey
Campus Toluca, 1993

Subespecialidades:
Imagen y Comunicación Corporativas por UNAM y UGM.
Semiología Aplicada por Instituto de Sem. Aplicada
Centro Médico Siglo XXI.
Asesoría Educativa por el Tec de Monterrey, Toluca.
Gestión, análisis y crítica cultural; 17, Centro de Estudios Críticos.

Presidente Nacional de la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, AC
Director de 14 programas de trabajo para el desarrollo de artes y ciencias en 6 entidades del país con impacto directo sobre 6,9 millones de mexicanos.


¿Somos una cultura inferior?

(Artículo de noviembre del 2009, Milenio)

Ayer 9 de noviembre se conmemoró y festejó el aniversario 20 de la caída del muro de Berlín. Fecha histórica del triunfo democrático sobre el totalitarismo.

Cuando Berlín fue ocupada tras la derrota de la guerra mundial la ciudad fue arrasada como todo Alemania. Los “aliados” tomaron lo que quisieron incluyendo la vida de hombres o el cuerpo de las mujeres. Humillaron cuanto pudieron a los vencidos y les condenaron a pagar sendas indeminizaciones a judíos, ingleses, etc.

De 1945 a 1989 Alemania fue un país señalado, violentado, fragmentado. Desde que el pueblo alemán perdió en lugar de quejarse se pusieron a trabajar fuertemente. Hoy en día esa nación es la principal exportadora del mundo, una de las economías más saneadas del planeta y el legendario sueño de que Berlín fuera la capital europea se ha cumplido de cierta manera.

Alemania no sólo fue destruída en el principio de los 40, ya había padecido los estragos de la derrota en la primera guerra mundial. ¿Qué es lo que los alemanes tienen para que en vez de quejarse y lloriquear se hayan convertido en uno de los países más poderosos del orbe de nueva cuenta?

Este artículo no versa de los alemanes sino del cuestionamiento de ¿por qué los mexicanos pese a no vivir todas esas desgracias sigue siendo un país con miserables, subdesarrollo, dependencia? Algunos atontados ciudadanos aseguran que si México fuera destruído como Alemania seguramente renacería cual ave fénix.

¿Realmente México necesita ser tirado entre cenizas para ser mejor? ¿No es mejor construir sobre existencias, infraestructura y posibilidades? ¿Por qué los mexicans se dedican aún a lamentarse de la Conquista que ocurrió hace más de 500 años? Imaginen un momento a los alemanes echándole la culpa de todo a un sujeto o a unas naciones y llenar las plazas para huevonear embajadas o quemar banderas.

Los mexicans cada 12 de octubre lanzan contra Colón mentadas, lloriqueos en lugar de ponerse a trabajar. Se quieren sentir muy poderosos o útiles en puestitos de gobierno o empresa privada. Tienen un profundo problema de autoestima y ellos nunca tienen la culpa de nada, hacen esperar a la gente por horas, piden oficios con protocolo lleno de barbarismo y se aterran si alguien les exige que hacen lo que tienen que hacer.

En nuestro país se pierde mucho tiempo para entender de dónde venimos y cuando se habla del futuro siempre se hace diciendo que esperamos que algo ocurra. Ya no es problema el qué sino el cuándo.

Estamos por cumplir 200 años de una inexistente independencia, 100 años de una muy pobre revolución que no llegó a su culminación y en todos estos años naciones como Alemania han sido arrasadas y se han vuelto a levantar y se han colocado en los lugares principales del banquete internacional de países. ¿Qué pasa?

Basta ya de discursos que suenan a oraciones en templos con la esperanza de mejora ¿Cuándo entenderemos los mexicanos que lo que viene depende sólo y exclusivamente de nosotros? Somos los creadores y constructores del país, no hay virgencita o rayo del cielo que propicie nuestro desarrollo, si eso fuera cierto sencillamente el milagrito no se hace de mala fe de parte de quienes tendrían que salvarnos. Lo entenderemos el día en que dejemos de esperar y comencemos a forjar un país.

Los descerebrados.

Parte I

La democracia en México tiene por enemigo claro a los oligarcas, a los que con sus millones tienen las acciones del modelo de gobierno impulsado desde Washington. Para esa bola de ricos sujetos, empresarios y políticos, que aprovechan los cargos para comprar hectáreas de tierra, darse permisos de construcción y erigir edificios, esos que a fuerza se meten en las industrias emergentes como socios, nos hacen daño.

Los empresarios y políticos millonarios impulsan una cultura de división en el país en donde los demócratas son señalados como enemigos múltiples ya que son “incontrolables”. A los demócratas no los pueden encasillar y pelean duramente por la libertad y ven al gobierno como una genuina institución que debe servirnos a todos. Los descerebrados creen que sólo debe existir el gobierno para favorecerles a ellos.

Los descerebrados son los que si te vistes con una camisa azul eres panista, roja del PRI o amarilla del PRD, creen que el mundo se basa en sus estúpidas conclusiones partidistas, su visión del mundo es tan reducida que creen que México se basa en la grilla baja y baratera de pelea entre simios de partidos políticos. Son hordas salvajes comparables a los que festejan en El Ángel el triunfo de fútbol de la selección nacional, seres que se rayan la cara y obedecen un televisor, sujetos que gritan y se humillan públicamente por una seudo felicidad, muy efímera  por cierto.

Los descerebrados castigan a los que hablan con todos los niveles de gobierno, vetan a los que se entienden con diferentes grupos culturales, religiosos, políticos o sexuales. Todo lo condenan y todo lo persiguen para censurar. Se desesperan cuando son rebasados por el talento o el servicio genuino a los demás.

Los descerebrados pueden ser maestros, diputados, senadores, gobernadores, dueños de empresas, locutores de radio, conductores de tv, sacerdotes o periodistas. Sus universos apenas responden a lo básico de los humanos: la comida, el sexo y la violencia. Por esa clase de seres México no avanza.

Hace unas semanas reflexionaba sobre los grupos juveniles de los partidos políticos y da asco ver a muchos jóvenes creyendo que la política es ganar para chingar al otro, no saben ni de plataformas políticas ni de ideologías, sólo de ganar por ganar para ver qué sacan de un triunfo de un candidato bofo, la culpa es del Estado per sé. Nos queda claro que el futuro no se puede ver con la nuca.

El Estado mexicano ha dejado a la educación bajo las órdenes de los extranjeros con la capataz del campo de concentración educativo nacional en donde se aniquila a la razón y el pensamiento: Elba Esther, responsable de fraudes, de tráfico de influencias,  pero que es atendida bien por los que reciben de ella favores y millones de pesos en los cargos que ocupan, es una vergüenza.

La educación de millones de jóvenes que creen que es divertido el meterse tachas y quemar mota mientras atiborran gimasios para que el fin de semana salgan al desmadre de los antros para alcoholizarse e incrementar la promiscuidad que vacía las almas es responsable absolutamente del gobierno de México ya que el Estado reposa en él al futuro de la nación, ahí, en ese desastre están las cadenas de Tv abierta que imposibilitan la participación de canales responsables de señal restringida y siguen ofertando mensajes ruines de telenovelas, conductores ignorantes de cuerpos semi desnudos y permisividad total como lo “natural” mientras las escuelas con calidad paupérrima vetan a los maestros preparados y leídos, de todo eso en el Congreso sólo mutis porque muchos diputados son resultado de lo mismo y practican las mismas absurdeces.

Parte II

Y me tocó verlos en plena acción, creen que vestidos del mismo color y diciendo mentiras se puede cambiar a un país. Cierto es que “la culpa no es del marrano sino de quien le dá el maíz” como dice un amigo argentino, cierto porque para que haya mentiras deben existir quien la diga y quien la quiera creer. Los descerebrados gustan de que les mientan.

Una ocasión visitando una escuela primaria pública me encontré con la dificultad de que no existía un espacio para biblioteca y los “rincones de lectura” eran una tristeza por la inseguridad y falta de higiene y orden para los libros, minutos más tarde entendería el porqué de esa situación. Al llegar a un aula en el último piso encontré que no había más que cables tirados y ya. Cuestioné a la directora que qué pasaba con ese espacio que bien podía servir para una biblioteca y respondió que era el salón “multimedia”, enseguida le pregunté qué en donde estaban las computadoras, la conexión a internet y alguna pantalla y me dijo que se la habían pedido al anterior candidato a la alcaldía pero que no les cumplió. ¿Qué piensa hacer maestra? Le dije y ella contestó: todo s elo vamos a pedir al nuevo candidato. Con esa cabeza me quedó claro que simplemente una descerebrada.

Hay quienes se han escandalizado un poco del apodo que le instalo con este artículo a los habitantes de México que no piensan pero me parece que es más elegante que denominarlos como se merecen y a mi modo de ver ese cuento de que hay que tenerles lástima al estilo cristiano me parece degradante porque nadie merece nuestra lástima y en todo lo que ocurre en nuestro país menos. Da coraje, enojo, malestar y rabia. Ya basta de acariciarle la cabeza a los que no desean un desarrollo, a ellos con frijoles y un pan duro los tienen los neoliberales votando por ellos, debieran ir a prisión y debieran perder el derecho al voto. Una democracia no funciona con masas ignorantes que acaban convirtiéndola en la dictadura de los tontos.

Hay un punto en donde sí tenemos que deternos y es en los millones que desean un cambio pero que no saben qué hacer. Con ellos la historia es diferente porque al que quiere transformar hay que enseñarle el cómo y a los que saben cómo cambiar al país y no quieren debemos obligarlos a través de la participación ciudadana. Hay que exigir, hay que presionar con fuerza y determinación.

Los mexicanos que hartos están de lo que vive este país nada más necesitan organizarse, es todo. Su fuerza reside en la posibilidad de creer en sí mismos para que sus sueños se hagan realidad. No depende de la virgen o de dios ya que esos mitos son ello, mitos, no existen, son más atole con el dedo para sacar dinero para los que con ese oro construyan templos, sus residencias, viajen y se compren autos o sean accionistas de innumerables negocios.

Para comenzar a dejar de lado a los descerebrados no podemos ser compasivos porque los que manipulan a las masas ignorantes no tienen compasión y utilizan la falsa caridad cristiana para hacer que todos tengan culpas y sean sometidos por “pecadores”. A los malos de México no les importa si come o no la gente, no les importa si las escuelas son de calidad o no, todo lo ven conforme a sus intereses, por ello instalando el pensamiento de que hay que ejercer la justicia podremos ver el genuino nacimiento de México.

La independencia del país se logrará cuando los descerebrados, que son unos consumidores mercantilistas, dejen de ser la fuerza masiva de los medianos. Ese día el Vaticano se irá a Roma y las trasnacionales serán sometidas a los intereses del pueblo. Mientras eso no ocurra la fiesta del Bicentenario es la fiesta de los que no piensan, no reflexionan y desconocen su pasado padeciendo la esclavitud de no tener identidad y con ello nos hacen vivir la tragedia de las pésimes decisiones seudo  democráticas.

Peña Nieto: Ni a candidato debe llegar.

(Publicado en Milenio)

“Por sus obras los conoceréis” dice la biblia cuando se refiere a lo que los hombres son porque el verbo es mucho y disperso pero las acciones son las concretas y con base en eso ¿cuál de los que quieren ser candidatos a la presidencia de México deben serlo?

Nos queda claro que para definir quién es viable hay que sacar algunas cosas de lo que vendría a ser mal llamado referente: la obra pública.

La infraestructura, la mejora de las vialidades, el agua para todos, la electricidad, la iluminación, la creación de escuelas, universidades, el apoyo a los campesinos, los puentes y las casas entre otras tantas cosas son obligación de todo gobierno sin importar de qué partido emane. Motivo por lo cual el generar lo que es obligación no es más que cumplir con la base del ejercicio administrativo.

El gobierno es lo que nos puede dar efectivamente una guía: cómo solucionan problemas sociales, de salud pública, de justicia, de derechos humanos y de desarrollo sustentable y equitativo.

Observando bajo el régimen de solución de problemas nos queda claro que Atenco, Paulette, la discriminación a los homosexuales, el derecho negado al aborto, el respeto a la autonomía municipal, la intervención en procesos electorales no son nada favorables para Enrique Peña Nieto; no lo son tampoco los excesos de gasto corriente, el endeudamiento de 30 mil millones de pesos del estado, la violación absoluta de la autonomía municipal, la represión de campesinos ecologistas del 26 de agosto de 2006, el desvío de fondos para favorecer a su candidato, el derecho negado al aborto, la discriminación a homosexuales tampoco son favorables para Fidel Herrera; de Manlio ni qué decir... que responda ante la justicia de Estados Unidos.

Del PAN no hay mucho que decir porque no tienen ni a quién ni cómo ni cuándo para candidatear y de la izquierda el tremendo ataque sistemático a AMLO ya hizo lo suyo y ha disminuído brutalmente su presencia apoyada por el desgobierno legítimo que se llenó de timadores, fascistas y negligentes izquierdosos. Es quizás Ebrard el más propicio por parte de la izquierda aunque debe aclarar varias cosas a los millones de votantes: su raíz salinista ¿a poco se murió? Su cercanía con los monopolios ¿a poco es pura faramaya? ¿Realmente es de izquierda?

Más allá de nuestras opiniones sobre quién si o quién no debe ser al menos candidato a la presidencia los que emitirán el voto para favorecerlos no son las bases de los partidos, no son los adeptos a AMLO, no son los ciudadanos como usted y como yo. Los que tienen las acciones de la empresa llamada democracia son los que definirán quién es el viable para contender y lo peor: decidirán quién deberá de ganar. El que no cumpla con lo que los monopolios quieran ni a candidato llegará.

Nuestra democracia no es tal, de existir no habría tal cantidad de atropellos, injusticias, despojos, represiones, atentados, inseguridad, violación de derechos, no estaría Elba en el SNTE, la televisión abierta sería objetiva y formativa y asuntos tan básicos como sacar la comida chatarra de las escuelas se haría sin dudar pero los capitales son los que están instalados en lo que les conviene sin importar lo que le ocurra a las personas. Es el resultado del neoliberalismo que insiste en que México es un Estado fallido. Para las empresas trasnacionales nuestra nación le estorba porque pese a los pactos del gobierno con los monopolios hay pueblo que aún responde a la cultura juarista, cardenista, sindicalista, universitaria. ¿No será acaso que esta “guerra” al narco realmente desea golpear al pueblo de México para después extirpar nuestro Pacto Social y genuinamente convertirnos en parte de un conglomerado de trabajadores norteamericanos sin derechos?