jueves, 27 de enero de 2011

Suspirar se puede en muchos sentidos.

Acepto al mundo como es y a la vida como viene.

Sonreír es importante. Siempre.


Todo pasa y no queda más que aceptar, entender y ser.

miércoles, 26 de enero de 2011

República de laicos, de todos/ I de II.


Se cumplieron 10 años de la edición de mi primer poemario “Pandemonium: Textos libres y herejías selectas” que a modo independiente apareció en Córdoba, Veracruz y que fue presentado en el Patio de Zevallos, en donde se firmó el Tratado de Independencia, frente a un público que escuchó música, versos y disfrutó de danza y pintura en vivo. Desde entonces y hasta ahora permanezco creyendo firmemente en que es justamente el llamado a lo laico y su ejecución conceptual y  cotidiana lo que nos hace ser libres y verdaderamente democráticos.

Cuando la religión imperaba y la Inquisición cometía sus actos criminales con el perdón y bendición de dios la libertad era inexistente. Algunos sujetos aún hoy desean ser esclavos de preceptos que desde que se instauraron sólo llenan de miedo, culpas y terror a quienes los llevan a cabo y esos esclavos los soportan porque creen que se irán al Cielo. Lugar inexistente.

Los dogmas hacen daño y máxime cuando quien los impone te exige obediencia o brinda “condena”. Es una gran manera de tener a la gente controlada y sometida a caprichos de humanos que vestidos de dorado y oropel se hacen llamar “padres”,  “papas”, “rabinos” o “mulá”. Esas ideas absolutas que deben ser creídas por los fans de las creencias del panteón de los dioses muertos pero que las instituciones religiosas tratan de mantener vivas sin duda envilecen al cerebro humano y lo pudren al colocar a la capacidad del hombre un freno para que jamás piense libremente o generen nuevas maneras de pensar y vivir porque… ¿Para qué crear cosas nuevas si hay un solo “creador”?

Juan XXIII fue un gran líder católico y antagónico del actual papa Ratzinger. Ellos dos en un momento histórico acordaron un verdadero flagelo para las mujeres: condenar la píldora anticonceptiva. De hecho el cuento de que la pastilla es “producto del diablo” es un invento de Benedicto que en pleno Concilio Vaticano II le aseguró al papa esa cuestión satánica pero a diferencia del actual patriarca de Occidente el señor del encuentro universal en Roma a principios de los 60 procuró que la información litúrgica llegara a todos en sus idiomas, entre otras cosas.

El Concilio Vaticano II hizo algo que a los obispos y cardenales mexicanos les duele y molesta aún: determinó que todos los católicos tienen derecho a pensar libremente, es decir, ya pueden dejar de ser borregos y además dicho acuerdo universal de los seguidores del catolicismo también definió que la declaración de derechos humanos NO es producto de Satanás.

Gracias a la ley de laicidad los dogmas católicos no tienen valor legal en México ni en cualquier régimen republicano y además propician que en las escuelas convivan todas las religiones y los ateos de manera igualitaria. Por ello cuando una escuela se ostenta católica es excluyente del no católico y del ateo, algo que viola las garantías individuales porque cualquier niño tiene el derecho de estudiar sin estar sometido a régimen religioso o militancia partidista. Los directores de las escuelas católicas y sus propietarios dicen que todos pueden estudiar en esos centros del saber –si pagan- pero no dicen que realizan misas y catequizaciones y para colmo excluyen o condenan a los que son hijos de madres solteras, homosexuales o ateos a lo largo y ancho del país y son la mayoría.

Las leyes mexicanas son violadas cotidianamente y con un régimen de derechas parece que los dueños de la fe quieren ser nuevamente dueños de México, cosa que jamás debemos permitirles. Mucho menos cuando sus ideas y valores sólo atemorizan y sojuzgan a las personas que les creen que afortunadamente hoy en día son muchos menos en cantidad pero más peligrosos por sus radicalismos fanáticos.

martes, 25 de enero de 2011

Ya vienen. I de II /Mi columna en Milenio/


El poder de la casta apátrida se acaba, se extingue por fin la raza de lagartijas y ratones que pensando solo en dinero han liquidado todo aquello que creen de su propiedad. Se van muriendo y patalean incluso clamando que aquellos que son sus amos ocupen tierras y ciudades para cuidarles el feudo.
La gran división forjada entre surcos y veredas se les viene ahora volcando en su contra porque si antes los más tenían una mínima oposición ridícula ahora son esos opositores los que ejercen el poder de las opiniones rebasando incluso a los medios que pecan de omisión.

El divisionismo siempre ha sido el gran factor de debacle nacional porque siempre hay visiones cortas, egoísmos amplios y envidias combativas que están llenas de miedo que se basan en espíritus enanos que solo acumulan rencor y cizaña.

Hay caciques de cámaras, partidos y hasta de las “voces sociales”, les encanta apatronar espacios, cargos o  movimientos porque así pueden comercializar derechos, oportunidades y obligaciones. Los caciques, los tlatoanis, existen por tradición milenario de pueblos agachados que “desdendenantes” de que llegaran los güeros no levantaban ni un dedo para pensar en sus derechos. En esta gran comarca se respira el mismo aire de los que no pensaban más que en obedecer. Hubo quienes no querían que les mandaran los señores del gran lago pero dentro de las aldeas ni una sola idea de libertad o democracia nació entre los maizales.

Los amos de la división son los ladinos, los que por su autoestima baja, su mediocridad, su mendicidad y poco precio se arrojan a los pies de quien les promete migajas para salir, más o menos, de sus menesterosas y patéticas existencias porque viven en la matrix que dice desde el monitor o la pantalla grande que los guapos son los güeros, que las bellas son las flacas, que los lindos son los altos y que un coche te hace ser feliz. Los ladinos han comprado las mentiras y pagan con sumisión y esclavismo la factura. Se creen menos y acaban siendo menos aplaudiendo con ánimo a quienes cantan en cerrito ajeno a toda razón el 12 de diciembre.

Los ladinos son lo más bajo de la sociedad de esta nación, son los que en cualquier ladrillo se marean y se sienten dueños del cosmos en un cargo de tres o seis años, son quienes obstaculizan el talento y venden los sueños de los mexicanos a cambio de monedas, billetes o cualquier cosa que al morir no se llevarán. Los ladinos son los traidores a su propio pueblo.

La contraparte de estas hordas de salvajes jabalíes que inundan sindicatos, partidos, escuelas, oficinas y hasta calles para defender artistuchos que hasta parecen pagados para jugar el juego del poder son los pensantes que a pesar de que no son millones son muy capaces y sobre todo astutos y audaces.

La tragedia nacional, el gobierno fallido, han comenzado a unir a los pensantes en contra de los que orquestan los grandes robos, desvíos, matanzas, despilfarro, actos de impunidad y entreguismo a los extranjeros. Twitter da cuenta de ello y en otras redes sociales se viven escaramuzas y batallas cibernéticas en donde ganan los que tienen argumentos, background, inteligencia, capacidad de comunicación y enfoque racionalista. Los primeros perdedores de los ciber debates sociales  son los hijos de todas las derechas y dioses que apestan a muerto desde hace mucho, han caído personajes de toda clase y se llenan de ira seudo empresarios que apoyan al medio ambiente mientras desbaratan montañas en todo el mundo para construir emporios y ganar dinero destruyendo ecosistemas y empobreciendo a campesinos.


sábado, 22 de enero de 2011

Réquiem por Peter Pan.


Manuel García Estrada


Esta noche nuevamente será más importante leer y ver tele, platicar tranquilamente con el corazón y tu idea de encontrar a otro para ser uno.
Te dormirás temprano porque mañana lo importante será leer temprano los diarios, hacer ejercicio, pensar.

Ya las hadas se transformaron en dulces comentarios y alegres cantos diurnos, ninguna muere pero las que eran tu compañía se quedarán en Nunca Jamás, a tu Tierra Firme sólo vendrán las sabias y maduras.

Esta mañana los berrinches te dan pena.
Los gritos caseros se van por las ventanas y en la almohada hay aspiración a despertar viendo ojos amorosos sin oler a tabaco y alcohol.

Sales de casa pensando en cómo ser más y mejor persona, dejas atrás a los que estaban cerca pero que permanecen llenándose de ideas banales, sustancias, desequilibrio.

En los atardeceres decides dejar de contestar a las campanadas de Nunca Jamás y optarás por estar con amigos, familia o solo y dejarás de preocuparte por la moda y la actualización musical de los dj. La música ahora la eliges tú y eres tú quien define tu estilo. Las pastillas y polvos mágicos sublimes se quedarán guardados en el basurero para no salir jamás.

En este anochecer recibes desde dentro de ti una noticia brutal que inunda a tu barrio, Peter Pan ha muerto.

Descanse en paz el señor de tus sufrimientos, de tus equivocaciones, de tus errores, de tus malos tiempos que aunque eran divertidos te vaciaban cada vez más. Te vestirás de negro y llorarás un poco, dormirás mucho. Mañana despertarás temprano y cansado, te asumirás renacido.

La muerte de Pan apenas da a luz a tu vida, cantarás este Réquiem muchas noches más hasta que un día la confianza te inunde, la seguridad te llene, la fuerza te de valor y finalmente te ames.

Lloran las hadas y los elfos y en tu corazón
el himno de la libertad llena tu alma.

miércoles, 19 de enero de 2011

Auch 1/Los Posmodernos (En vídeo)

Manuel García Estrada

Nacido en 1972. Córdoba. Estudios

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Tec de Monterrey
Campus Toluca, 1993

Subespecialidades:
Imagen y Comunicación Corporativas por UNAM y UGM.
Semiología Aplicada por Instituto de Sem. Aplicada
Centro Médico Siglo XXI.
Asesoría Educativa por el Tec de Monterrey, Toluca.
Gestión, análisis y crítica cultural; 17, Centro de Estudios Críticos.

Presidente Nacional de la Asociación de Creadores para el Desarrollo Social, AC
Director de 14 programas de trabajo para el desarrollo de artes y ciencias en 6 entidades del país con impacto directo sobre 6,9 millones de mexicanos.


¿Somos una cultura inferior?

(Artículo de noviembre del 2009, Milenio)

Ayer 9 de noviembre se conmemoró y festejó el aniversario 20 de la caída del muro de Berlín. Fecha histórica del triunfo democrático sobre el totalitarismo.

Cuando Berlín fue ocupada tras la derrota de la guerra mundial la ciudad fue arrasada como todo Alemania. Los “aliados” tomaron lo que quisieron incluyendo la vida de hombres o el cuerpo de las mujeres. Humillaron cuanto pudieron a los vencidos y les condenaron a pagar sendas indeminizaciones a judíos, ingleses, etc.

De 1945 a 1989 Alemania fue un país señalado, violentado, fragmentado. Desde que el pueblo alemán perdió en lugar de quejarse se pusieron a trabajar fuertemente. Hoy en día esa nación es la principal exportadora del mundo, una de las economías más saneadas del planeta y el legendario sueño de que Berlín fuera la capital europea se ha cumplido de cierta manera.

Alemania no sólo fue destruída en el principio de los 40, ya había padecido los estragos de la derrota en la primera guerra mundial. ¿Qué es lo que los alemanes tienen para que en vez de quejarse y lloriquear se hayan convertido en uno de los países más poderosos del orbe de nueva cuenta?

Este artículo no versa de los alemanes sino del cuestionamiento de ¿por qué los mexicanos pese a no vivir todas esas desgracias sigue siendo un país con miserables, subdesarrollo, dependencia? Algunos atontados ciudadanos aseguran que si México fuera destruído como Alemania seguramente renacería cual ave fénix.

¿Realmente México necesita ser tirado entre cenizas para ser mejor? ¿No es mejor construir sobre existencias, infraestructura y posibilidades? ¿Por qué los mexicans se dedican aún a lamentarse de la Conquista que ocurrió hace más de 500 años? Imaginen un momento a los alemanes echándole la culpa de todo a un sujeto o a unas naciones y llenar las plazas para huevonear embajadas o quemar banderas.

Los mexicans cada 12 de octubre lanzan contra Colón mentadas, lloriqueos en lugar de ponerse a trabajar. Se quieren sentir muy poderosos o útiles en puestitos de gobierno o empresa privada. Tienen un profundo problema de autoestima y ellos nunca tienen la culpa de nada, hacen esperar a la gente por horas, piden oficios con protocolo lleno de barbarismo y se aterran si alguien les exige que hacen lo que tienen que hacer.

En nuestro país se pierde mucho tiempo para entender de dónde venimos y cuando se habla del futuro siempre se hace diciendo que esperamos que algo ocurra. Ya no es problema el qué sino el cuándo.

Estamos por cumplir 200 años de una inexistente independencia, 100 años de una muy pobre revolución que no llegó a su culminación y en todos estos años naciones como Alemania han sido arrasadas y se han vuelto a levantar y se han colocado en los lugares principales del banquete internacional de países. ¿Qué pasa?

Basta ya de discursos que suenan a oraciones en templos con la esperanza de mejora ¿Cuándo entenderemos los mexicanos que lo que viene depende sólo y exclusivamente de nosotros? Somos los creadores y constructores del país, no hay virgencita o rayo del cielo que propicie nuestro desarrollo, si eso fuera cierto sencillamente el milagrito no se hace de mala fe de parte de quienes tendrían que salvarnos. Lo entenderemos el día en que dejemos de esperar y comencemos a forjar un país.