martes, 1 de marzo de 2011

¿Quién les cree? (Para Milenio)


La irracionalidad dirige a la política mexiquense frente a un electorado mezcla de catolicismo ciego, egoísmo, autorrepresión, omisión ante feminicidios y abusos, buscadores de hueso, una enorme burocracia que no defiende ideales sino cargos, líderes sociales charros y una minoría pensante que se ve silenciada ante el barullo de los que se creen “despiertos”.
Mientras el Partido Revolucionario Iinstitucional (PRI) a modo electorero anuncia con bombos y platillos el final de la tenencia en un estado en donde nada importa más que mantener el poder a costa de lo que sea, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) analizan su alianza que ya después de tantas semanas es ridícula y denota sombrerazos porque debe saber estimado lector que una “alianza” es un tianguis de peleas de ambiciosos hombres y mujeres con afanes de reconocimiento e incremento de autoestima con discursos de que salvarán a sus municipios del subdesarrollo.
Pero en su vida diaria esos sujetos no hacen más que lo de siempre: buscar repartir cobertores, despensas, abrazar miserables y mugrosos para la foto, decir que harán más calles (los ignorantes siguen diciendo que la infraestructura es oferta de campaña cuando es obligación del gobierno), que harán más escuelas (aunque no lean libros) y que traerán inversión para generar empleos (onda Calderón que anuncia la creación de empleos mal pagados y que esclavizan a México al capital e intereses extranjeros).
Y en la tercera vía están los raros miembros de la izquierda mexiquense que no han logrado transformar a sus comunidades al gobernarlas o ¿alguien ya ve la prosperidad y vida digna en medio de calles arboladas en donde ha gobernado la izquierda?
La supuesta izquierda mexiquense que no forma cuadros y no es solidaria está nomás como paliacate de reata para jalón de extremos, va de un lado para otro entre tlatoanis o caudillos que no les dicen que piensen sino que les obedezcan.
Vemos a los seguidores de Andrés obedecer como niños lo que les diga el líder que engañosamente apoya a Encinas, un señor que cuando quiso ser presidente nacional del PRD se la pasaba pactando hasta con los “chuchos” (yo lo vi) y que con ello a mi me llena de dudas porque ¿qué clase de juego bizarro es el de ser “antichucho” y cenar con ellos para ver si le apoyan en otros días?
En esa oferta, la del Partido del Trabajo y Convergencia debiera estar la salida al caos y desorden del Estado de México, creo que por eso soy tan insistente en criticarles porque si de verdad ellos son la respuesta a esta genuina decadencia ambiental, que es el principal problema de la entidad porque es su subsistencia, no les noto diferencia alguna con el PRI o el PAN.
Dicen que si quieres un futuro diferente debes hacer cosas distintas y yo no veo honestamente ganas en ninguna propuesta política el llevar al Estado de México al desarrollo sustentable.
Es más, acabo de pasar por Salazar (sí, lo diré mil veces) y sólo veo un lago a punto de morir y políticos que se bajan de sus camionetotas a comer quesadillas en puestos mugrosos de habitantes que contaminan los bosques y a los que les perdonan la destrucción ambiental para no perder votos.
Cuánta estupidez humana derrochada en un solo lugar. Suicidio le llaman a eso.

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